martes, 8 de marzo de 2011

DISTINTOS RITMOS

En mi habitual placer de callejear, prefiero las zonas poco concurridas, me he encontrado a otra pareja de personas avanzadas en años. Caminaban delante de mí y siempre disfruto, con la discreción que estas cosas requiere, amainar el paso para escuchar las conversaciones mientras me hago el distraído.

Ella iba una decena de metros delante de él y refunfuñaba girando la cabeza de vez en cuando: "Tan machote que has sido y mira como andas. Enga, que vamos a llegar tarde".

Él, cada vez más rezagado, y con una visible cojera le reclama con cierto disgusto: "Tú sí que podrás. Guardadica en casa toda la vida sin que te falte de ná. ¿No ves que tengo la rodilla estropeá? Además, ¿es que tienes alguna prisa? ¿No podemos ir junticos, como hemos hecho siempre? ¡Hala, corre a ver si te encuentras a alguien y te da un susto!". "Tanto besuqueo a los veinte pa llegar a esto".

Acabé por adelantar a los personajillos y todavía volvía el cuello para afinar el oído y no perder la conversación. Lo que sí sé es que ni la mujer esperó al marido ni el hombre aceleró el paso.

Llegados a unos años, y parece que no tiene vuelta de hoja, cada cual lleva su propio ritmo. Y si no al tiempo.

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